lunes, 27 de julio de 2009

La agorafobia limita las opciones vacacionales de quienes la padecen

Multitudes, lugares públicos, viajar lejos de casa. Tres conceptos estrechamente vinculados con las vacaciones estivales. Y además, la pesadilla de los agorafóbicos, un grupo de pacientes para quienes el verano no representa la misma calma que para la mayoría de la gente. Sino todo lo contrario…
La agorafobia es la fobia o miedo irracional más comúnmente visto en consulta. De acuerdo con la etimología de la palabra, ésta se relaciona con el miedo a los espacios públicos. En general, el término agorafóbico se asocia al temor a cualquier lugar o situación en la que la persona afectada se sienta desprotegida entre la multitud y del que le sea imposible huir inmediatamente a un lugar considerado por ella misma como seguro.
Este trastorno es más frecuente en mujeres que en hombres (5,8% respecto a 2,2% en varones). Por lo general, aparece a partir de la segunda década de la vida. "De cualquier modo, se ha observado que la agorafobia es un temor ‘aprendido’, muchas veces como resultado de experiencias traumáticas durante la infancia, que además, generalmente, se encuentra asociado a otros trastornos como depresión y trastorno bipolar", explicaron profesionales de Avances Médicos S.A (AMSA). "Asimismo, se asocia con mayor frecuencia a un menor grado de instrucción y de éxito social o laboral", añadieron.
En efecto, la persona que padece agorafobia tiende a evitar situaciones potencialmente ansiógenas como puede ser salir de casa, usar transportes públicos, viajar, hacer deporte, y estar en áreas amplias. Esto genera normalmente un grave problema en su vida, ya que casi nunca deja su hogar, y al hacerlo, generalmente presenta una gran cantidad de ansiedad causada por el pánico.
Los principales síntomas que presentan las personas agorafóbicas ante las situaciones "temidas" pueden ser: ritmo cardíaco acelerado, palpitaciones, sudoración, sensación de ahogo, mareo, sofocos o escalofríos e incluso miedo a morir. Así, "la agorafobia puede provocar, en los casos extremos, el aislamiento social total, con la reclusión autoimpuesta en el domicilio", aseguran los facultativos de AMSA.
La agorafobia hace referencia a un cuadro de profunda ansiedad que se produce por el miedo a los espacios abiertos, es por ello que el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-IV) lo considera uno más de los síntomas que aparecen el en trastorno de ansiedad. En Europa, sin embargo, se considera un trastorno en sí mismo.

-Dos tipos de tratamientos
Con el tratamiento farmacológico y la psicoterapia cognitivo-conductual, la mayoría de los pacientes, según los profesionales del centro médico vizcaíno AMSA, "mejoran de manera significativa".
En este aspecto, el problema más importante es decidir si el tratamiento del primer episodio se debe iniciar con fármacos o con psicoterapia. Así, los principales objetivos del tratamiento farmacológico son: reducir la intensidad y frecuencia de las crisis de ansiedad y tratar la depresión asociada si la hubiese.
Por otra parte, la terapia cognitivo-conductual tiene la ventaja de que puede proporcionar al paciente la capacidad para enfrentarse a nuevos episodios en fases posteriores de su vida y evita el riesgo de efectos adversos de los fármacos.

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