jueves, 28 de mayo de 2009

La UE anima a los turistas europeas a llevar la Tarjeta Sanitaria este verano

Las vacaciones están para aprovecharlas al máximo, incluso aunque uno tenga la mala suerte de tener que ir al médico. Un viaje de recreo en la Unión Europea debería significar descanso y relax. No obstante, en algunos casos desafortunados, entran en juego accidentes y visitas a urgencias. Una rotura de tobillo bailando en una discoteca de playa o haciendo montañismo puede estropear unas vacaciones. Sin embargo, gracias a la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE), un documento que se ha vuelto muy importante en los últimos años, puede volver a estar tumbado en la arena o respirando el aire de la montaña al día siguiente sin mayor preocupación. Ya es bastante duro tener que enfrentarse a un accidente o enfermedad en un país en el que se habla otro idioma como para, encima, tener que preocuparse de cómo obtener acceso al tratamiento.
La TSE es una tarjeta gratuita que garantiza a sus titulares el mismo acceso a los servicios sanitarios públicos que los ciudadanos del país que visiten. Puede usarla cualquiera, con independencia de su nacionalidad, que esté cubierto por el sistema sanitario público de cualquiera de los 27 países de la UE, así como Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza[1].

-Aceptación creciente, pero aún queda mucho por andar
Hace poco, la Comisión Europea presentó nuevos datos estadísticos que muestran que el número de tarjetas en circulación ha alcanzado los 180 millones. De hecho, la cifra de europeos que disponen de la tarjeta ha aumentado cada año desde su introducción en 2004. Sin embargo, pese a esta tendencia, de momento sólo un 30 % de los ciudadanos europeos la tiene.

-Formato uniforme
Gracias a su formato uniforme, los profesionales sanitarios locales de cualquiera de los países participantes saben que el titular tiene cobertura sanitaria pública en su país de origen, y que tiene derecho al mismo tratamiento que los pacientes locales. La TSE beneficia tanto a los titulares que enfermen o se lesionen en el extranjero como a los responsables de la atención sanitaria al minimizar el papeleo.
«A medida que aumenta el número de viajeros que llevan la tarjeta, los profesionales sanitarios se van familiarizando cada vez más con los procedimientos que tienen que seguir a la hora de tratar a pacientes extranjeros», declaró un representante de la Comisión Europea. «La tarjeta muestra los mismos datos siempre en la misma posición. La única diferencia es el período de validez, ya que corresponde a cada Estado miembro decidir cuánto tiempo es válida la tarjeta».

-Una tarjeta sin líos
Como documento sustitutivo del formulario E111, la TSE ha simplificado los procedimientos administrativos tanto para el paciente como para el personal médico. El titular dispone de acceso a los servicios sanitarios necesarios en las mismas condiciones que un residente del país. Si dichos residentes obtienen atención sanitaria pública gratis, lo mismo se aplica al titular de la Tarjeta Sanitaria Europea. Si se ha establecido el reembolso del dinero pagado, el paciente también tiene derecho a reembolso en las mismas condiciones.
Si desea más información (disponible en todos los idiomas oficiales), visite: http://ehic.europa.eu


[1] La Tarjeta Sanitaria Europea está disponible para todas aquellas personas que, independientemente de su nacionalidad, estén cubiertas por el sistema público de seguridad social de cualquiera de los 27 Estados miembros de la Unión Europea, además de Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza. También es válida para viajar en todos estos países participantes. Los países de la Unión Europea son: Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Países Bajos, Polonia, Portugal, República Checa, Rumanía, Reino Unido y Suecia.

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