jueves, 21 de mayo de 2009

La actividad social protege frente al desarrollo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer

En los últimos años hemos asistido a un envejecimiento de la población que conlleva un incremento notable de enfermedades asociadas a la edad, como la demencia. Sin embargo, los expertos indican que factores como mantener una vida social activa pueden proteger frente al desarrollo del deterioro cognitivo asociado a la edad y a la aparición de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

“Hay evidencias que demuestran que las relaciones sociales favorecen lo que se llama la “reserva cognitiva”, es decir, la habilidad del cerebro para tolerar o compensar mejor los efectos de la patología asociada a la demencia. Así, mantenerse socialmente activo y tener una ocupación laboral que requiera esfuerzo intelectual pueden favorecer una mayor reserva cognitiva y que no se manifiesten los síntomas de una demencia, tipo Alzheimer”, afirma la doctora Marian Gómez Beldarrain del Servicio de Neurología del Hospital de Galdakao-Usánsolo (Vizcaya) y directora de la jornada formativa “Neurología de la conducta social” junto al doctor Pablo Martínez-Lage, Coordinador del Grupo de Estudios de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología, que tendrá lugar los días 22 y 23 de mayo en Madrid.

Esta sesión formativa, organizada por el Grupo de Estudio de Neurología de la Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología, con la colaboración de las compañías biomédicas Pfizer y Eisai, tiene como objetivo conocer y profundizar en el estudio del comportamiento social y sus bases biológicas, en especial en una época como la actual en el que las conquistas sociales y tecnológicas están en boga, con la aparición de Internet y las redes sociales.

-Nuevas técnicas de exploración neurológica
Asimismo, en esta jornada formativa se expondrán los nuevos avances en el estudio del cerebro así como las nuevas técnicas de exploración neurológica que permitirán diagnosticar enfermedades neurológicas como el Alzheimer, una de las formas más comunes de demencia y una de las patologías de mayor prevalencia.

“En la actualidad podemos diagnosticar la enfermedad del Alzheimer en fases precoces a través de nuevas pruebas de neuroimagen. Los nuevos trazadores de PET permiten detectar el depósito de B-amiloide y de proteína tau, ambas vinculadas con la degeneración y muerte neuronal”, afirma el doctor Martínez-Lage, Coordinador del Grupo de Estudios de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología y director de Investigación de Fundació ACE – Institut Catalá de Neurociències Aplicades.

La exploración neuropsicológica es otro de los puntos que se tratarán en este curso, como complemento del diagnóstico por imagen. Esta evaluación, que se lleva a cabo mediante entrevistas en las que se realizan determinadas pruebas, permite medir con exactitud el trastorno a nivel cognitivo que presenta un paciente. Actualmente existen pruebas estandarizadas que permiten medir cualidades como la empatía, es decir, la capacidad de ponerse en la piel del otro, la capacidad de reconocer emociones en la mirada o el conocimiento de normas sociales.

“En las demencias, la exploración neuropsicológica (NPS) es primordial para decidir si el paciente ha perdido la capacidad cognitiva o no y si ésta progresa. La exploración NPS de la conducta social es uno de los aspectos mas difíciles de medir y debe ser incluida en la exploración de todo paciente con alteraciones de comportamiento, afirma la doctora Gómez.

-Hiperactividad en los adultos
El déficit de atención e hiperactividad en adultos es un aspecto más a debatir en esta sesión sobre la conducta social, por ser un tema poco tratado en neurología adulta. “Cada vez hay más datos que indican que muchos niños hiperactivos probablemente han pasado desapercibidos en esta época de la infancia y han llegado a nuestras consultas a la edad adulta con quejas de fallos de memoria que se pueden confundir con otros trastornos como el trastorno de ansiedad generalizada (TAG). En este sentido, es importante saber reconocerlo y tenerlo en cuenta como una afección adulta, para poder tratarlo adecuadamente”, afirma el doctor Martínez-Lage.

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