viernes, 29 de mayo de 2009

Expertos confirman que las nuevas opciones terapéuticas en el tratamiento de los SMD mejoran la calidad de vida de los pacientes

La preciosa villa medieval ourensana de Allariz acoge hoy la 2ª Reunión sobre ‘Abordaje de los Síndromes mielodisplásicos en nuestros hospitales’, organizada por el Servicio Galego de Saude, con la colaboración de Celgene y Novartis, en la que medio centenar de hematólogos gallegos profundizarán en el conocimiento y manejo de las nuevas aportaciones terapéuticas para el tratamiento de los Síndromes Mielodisplásicos (SMD) aparecidas en los últimos tiempos.

“En la primera edición de la Reunión sobre SMD se habló de las aportaciones más recientes en este campo de la genética, la epigenética, la citometría de flujo y la terapéutica, en concreto lo concerniente a azacitidina, lenalidomida, deferasirox y proteínas eritropoyéticas”, explica el Doctor José Luis Sastre, Jefe de Servicio de Hematología y Hemoterapia del Complexo Hospitalario de Ourense y moderador de la Reunión. “Este año nos vamos a centrar en el uso que hacemos de estos fármacos en nuestros hospitales y vamos a repasar con expertos de nuestro país los resultados obtenidos con los mismos, compartiremos las dudas y proyectos a corto plazo con este tipo de tratamientos. El objetivo es que los hematólogos nos familiaricemos con este tipo de fármacos”.

Y es que en apenas una década, el panorama del abordaje de los SMD ha cambiado radicalmente: En los años 90 estos pacientes recibían tratamiento de soporte exclusivamente en la mayor parte de los hospitales. Muy pocos pacientes se beneficiaban de trasplante alogénico de médula ósea o quimioterapias intensivas antileucémicas. La calidad de vida de estos enfermos, ya de por sí disminuida a causa de esta enfermedad tan discapacitante, se veía notablemente limitada debido a los prolongados ingresos.

Sin embargo, algunos de estos nuevos fármacos aparecidos para el tratamiento de los SMD se pueden administrar por vía oral, como, por ejemplo, Lenalidomida o deferasirox; o por vía subcutánea, en el caso de azacitidina o las eritropoyetinas, lo que permite a los especialistas el manejo de estos pacientes en régimen ambulatorio. En palabras del Doctor Sastre “esto significa menos estancia en el hospital y más en el domicilio. Además, en el porcentaje creciente de pacientes que se benefician de alguna de estas opciones terapéuticas disminuye sensiblemente su necesidad transfusional y se prolonga de forma significativa su supervivencia, circunstancia que hasta la llegada de azacitidina no había demostrado ninguna otra opción terapéutica”.

-Compatibilidad con una vida normal

Azacitidina, comercializado en nuestro país con el nombre de Vidaza®, acaba de ser aprobado por la Agencia Española del Medicamento para los SMD de alto riesgo (IPSS intermedio-2 y alto) tras demostrar resultados sin precedentes en las tasas de supervivencia de estos pacientes: Recientes estudios confirman que la mediana de supervivencia alcanzada por azacitidina es de 24,5 meses frente a los 15 meses alcanzados con los tratamientos habituales, lo que significa que el tratamiento con azacitidina supone una supervivencia adicional de 9 meses. Además, la tasa de supervivencia a dos años en pacientes tratados con azacitidina es del 50,8 por ciento, prácticamente el doble de la tasa obtenida con los esquemas convencionales (26,2 por ciento). Como explica el Doctor Sastre, “al aumentar la supervivencia de los pacientes, al retrasar la evolución a leucemia mieloblástica aguda (LMA) y al disminuir las necesidades transfusionales de estos enfermos, azacitidina mejora notablemente su calidad de vida ya que los pacientes tienen una mayor tolerancia al ejercicio físico, una menor fatiga y, en definitiva, una mayor compatibilidad con una vida normal”.

Esto nos sitúa en una nueva era en el tratamiento de este tipo de alteraciones malignas de la sangre y supone una esperanza para los alrededor de 300.000 pacientes de todo el mundo, que ven una mejora real en sus posibilidades de supervivencia junto con la posibilidad hacer una vida lo más normal posible a pesar de convivir con una enfermedad que, aunque a día de hoy, sigue considerándose incurable, se encuentra un paso más cerca de estar controlada.

“Desde hoy mismo, los hematólogos debemos saber que tenemos una o varias opciones terapéuticas a nuestro alcance para tratar a los pacientes con SMD, algo a lo que no estábamos acostumbrados ya que hace apenas unos años existían escasas opciones terapéuticas que además ofrecían pobres resultados. Conociendo los diferentes subtipos de SMD e individualizando los tratamientos podemos conseguir mejores resultados. En el medio plazo, nuevos estudios, probablemente combinando estos fármacos de última generación entre sí, vendrán a demostrar que se pueden mejorar aún más las expectativas y calidad de vida de los pacientes con SMD”, concluye finalmente el Doctor Sastre.

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