miércoles, 27 de mayo de 2009

Envejecer no conlleva perder memoria


Ayer regresó el ciclo de mesas redondas “En tierra de nadie. Conversaciones sobre Ciencias y Letras”, con el que se pretende animar al debate, la reflexión y el encuentro mediante las aportaciones de la cultura científica y la humanística. El ciclo, organizado por la Fundación de Ciencias de la Salud y la Residencia de Estudiantes, llevaba por título “Donde habita el recuerdo: memoria y creación”. Ambas entidades han sido consideradas desde la neuropsicología y la escritura.

Así, la doctora Raquel Yubero, de la Unidad de Memoria del Servicio de Geriatría del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid, ha abordado aspectos tan interesantes como los tipos de memoria que hay y los aspectos que más pueden influir en su deterioro, tanto desde el punto de vista general como desde el ámbito concreto del envejecimiento. “La memoria: el recuerdo de la mente” ha sido el título de su ponencia.

“Para la población general, los trastornos del ánimo (ansiedad, depresión, etc.), el estrés laboral e incluso una hospitalización son factores que pueden favorecer una mala memoria”, según esta experta. Además, “envejecer no conlleva la pérdida de memoria ni ésta va necesariamente asociada a una enfermedad, bien sea una demencia o un deterioro cognitivo leve”, a diferencia de lo que piensan muchas personas.

El granadino Justo Navarro, novelista, poeta y escritor, se ha preguntado, entre otras cosas, “si la literatura no es, más que un dispositivo para la memoria, una herramienta para olvidar a través de la fabulación”. Según el literato, mientras que “el olvido es silencioso, la memoria es habladora, y potencialmente insolente”. A este respecto, “la creación literaria puede servir para domesticar o, al menos remodelar, la memoria díscola y poco agradable”.

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