lunes, 25 de mayo de 2009

Alrededor de un 10% de los niños presenta síntomas de reflujo gastroesofágico

Aproximadamente entre un 10 y un 12% de los niños entre 1 y 11 años de edad padece síntomas de reflujo gastroesofágico, es decir, sufre ardores o regurgitaciones después de realizar una comida o durante la noche. Cuando estas molestias son constantes y perjudican la calidad de vida del menor, éste debe ser tratado por su pediatra, quien intentará impedir que llegue a desarrollarse la Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (ERGE). “En los casos donde ésta ya ha hecho su aparición, esomeprazol supone un gran avance farmacológico para reducir la acción agresiva del jugo gástrico en niños de hasta 11 años y evitar complicaciones graves como bronquitis de repetición o laringitis”, afirmó Federico Argüelles, Profesor Titular de Pediatría y Jefe de la Sección de Gastroenterología y Nutrición Pediátrica del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla, durante el XVI Congreso de la Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica, celebrado recientemente en Valladolid.

En condiciones normales, el ácido gástrico se encuentra en el estómago y no pasa hacia el esófago. El esfínter esofágico inferior, una válvula que separa el esófago del estómago, es el encargado de impedir que el ácido se filtre y produzca ardores. “Pero en determinadas ocasiones esta válvula falla y entonces se produce el reflujo gastroesofágico”, apuntó Argüelles, quien señaló que en los niños es muy frecuente. “Su esfínter esofágico inferior es anatómicamente más débil, tiene menor capacidad de respuesta y, sobre todo, tiene relajaciones espontáneas muy frecuentes”, explicó.

Hasta un 65% de los bebés de entre 4 y 6 meses padece regurgitaciones, es decir, retornos involuntarios a la boca de los alimentos o líquidos ya ingeridos. Alrededor de los 18-20 meses de edad, el 60% de los casos va desapareciendo; sin embargo, casi la mitad (un 40%) aún persiste. “Entonces hay que poner en marcha medidas posturales y dietéticas, como colocar al pequeño en posición decúbito lateral izquierdo o semisentado y evitar que tome alimentos como el cacao, que relaja el esfínter y aumenta la secreción ácida gástrica”, matizó el experto.

No obstante, estas pautas no son eficaces en todos los casos. “El tratamiento médico será fundamental cuando el pequeño comience a tener problemas por las noches, no duerma bien y esté agitado, empiece a tumbarse apoyando talones y coronilla o sufra contracciones tónicas del cuello al experimentar un reflujo, escalofríos o degluciones anormales nocturnas”, añadió Argüelles.

En situaciones como ésta, cuando la Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico se manifiesta tan intensa, esomeprazol constituye una buena opción terapéutica, opinaron los expertos reunidos en el Congreso. “Esomeprazol es un isómero activo que disminuye la acción agresiva del ácido gástrico, culpable de las lesiones en la mucosa y muy eficaz en el tratamiento de la ERGE en niños de hasta 11 años”, señaló. Se trata del único Inhibidor de la Bomba (IBP) de Protones aprobado para mayores de un año y su presentación en sobres facilita su administración porque se diluye en agua.

En palabras de Argüelles, “se trata de un fármaco seguro, que se tolera muy bien y sin efectos secundarios importantes”. El objetivo es, apostilló, impedir complicaciones más severas como el desarrollo de anorexia, estenosis esofágica (estrechamiento del esófago), retardo en la ganancia de peso, pérdida de nutrientes como consecuencia de las regurgitaciones y vómitos o padecer Esófago de Barrett.

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