jueves, 11 de diciembre de 2008

El 21% de los médicos plantea a sus pacientes la posibilidad de hacer un testamento vital

Un 21% de los médicos plantea a sus pacientes la posibilidad de hacer un testamento vital. Aunque la mayoría (74,2%) considera que este documento puede facilitar la toma de decisiones en la atención al final de la vida, el 76,3% desconoce como formalizarlo. Estos datos se desprenden de un un estudio1 que se ha presentado en el último congreso de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) celebrado el pasado mes de noviembre en Madrid.

Para la doctora Carmen Santos de Unamuno, del Grupo de Trabajo de Bioética de semFYC, “la formalización del documento es una herramienta más dentro del proceso de planificación. El hecho de que se hayan legalizado los documentos de voluntades anticipadas con normativas concretas, tanto a nivel estatal como de las CC.AA., ha permitido que se hable más de estos temas, pero necesitamos, tanto médicos como ciudadanos, un tiempo de adaptación. Todavía es muy reciente la legislación y es mínima la experiencia”.

No obstante, continúa la doctora, la declaración de voluntades anticipadas o testamento vital es un derecho de los ciudadanos fundamentado en el principio de autonomía del individuo. Los profesionales sanitarios debemos saber informar a nuestros pacientes sobre la posibilidad de hacer testamento vital, facilitando así el proceso de reflexión previo a la elaboración de este documento. “Cuando llegue el momento de seguir las instrucciones expresadas por el paciente, tanto los médicos como los familiares tendremos una gran ayuda en la toma de decisiones, aunque esto no signifique solventar todos los conflictos inherentes al siempre doloroso proceso de morir”, añade.

Sin embargo, la realidad es que son pocos los profesionales sanitarios que inician las conversaciones sobre la planificación anticipada de cuidados al final de la vida. Según los datos del estudio presentado en Madrid, el 50,5% nunca informa a los pacientes de esta posibilidad, aunque el 89,7% respetaría las instrucciones del documento.

-La actitud del médico y el paciente
Otro dato que se desprende de este estudio es que sólo un 18,6% conversa con sus pacientes sobre aspectos del final de la vida. “Por contra, distintos estudios nos muestran el deseo de los pacientes de que los médicos inicien este tipo de conversaciones. Esperan que sea el profesional quien comience la conversación”, afirma la doctora Santos de Unamuno.

Paradójicamente, una buena parte de los médicos teme molestar a sus pacientes si les recomiendan pensar en estos temas. Los pacientes no suelen acudir a la consulta a preguntar exclusivamente sobre esta cuestión, acuden con otras preocupaciones, malestares o síntomas. “Con el escaso tiempo de que se dispone para cada paciente no es fácil para el médico de familia introducir información sobre los documentos de voluntades anticipadas. Hablamos de algo que implica una gran carga emocional. Más sencillo es aprovechar aquéllas consultas en las que el paciente, de una u otra manera, ya nos dice que ha pensado en ello”, explica esta experta.

-Privilegio de la Atención Primaria
La actitud de los profesionales sobre el testamento vital no es homogénea y varía en función de la especialidad, la experiencia y de las propias creencias. “No es igual la situación que se plantea para el profesional en un hospital de agudos con un paciente relativamente desconocido que lo que pueda surgir en una unidad de cuidados paliativos o en el domicilio familiar. En Atención Primaria disponemos de una situación privilegiada para acercarnos a la vida y los valores de nuestros pacientes y sus familiares y no sólo a la enfermedad”, afirma la doctora Santos de Unamuno. Se sabe que cuando el médico plantea en una consulta el tema de las decisiones al final de la vida, mejora la satisfacción del paciente con esa visita y su médico.

Para la doctora Santos de Unamuno, la muerte en nuestra sociedad no está bien vista y sigue siendo contemplada por la Medicina como un fracaso, por lo que se le da la espalda, privando así a algunos pacientes del apoyo médico que podría ayudarles a morir en mejores condiciones. “El médico de familia puede ser un importante apoyo a la hora de facilitar este proceso. Al acompañar a los ciudadanos a lo largo de su vida en los aspectos relacionados con la salud, el médico de familia se encuentra frecuentemente implicado en algo tan natural como la muerte en el contexto familiar. Ser capaz de hablarlo con naturalidad, aprovechando la relación de confianza que ya tiene con sus pacientes, puede despertar en éstos la reflexión sobre qué es para ellos una muerte digna y qué situaciones desean evitar. El médico puede animar a sus pacientes a pensar en esta planificación de cuidados, asesorándoles sobre aspectos técnicos e informándoles sobre cuestiones más normativas”.

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