miércoles, 3 de diciembre de 2008

Conocer la longevidad del espermatozoide del varón en reproducción asistida eleva las posibilidades de embarazo



Según un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid y de la Clínica Tambre, las características de longevidad de la molécula del ADN del espermatozoide puede determinar la capacidad reproductora del varón. En los últimos años, el estudio de las causas de la infertilidad masculina ha centrado una gran parte de las investigaciones en reproducción asistida y será uno de los principales temas que se abordarán en las jornadas del III Simposio Internacional sobre Reproducción Asistida de la Fundación Tambre que se celebra desde hoy en el Palacio de Congresos de Madrid.


-Fragmentación del ADN
El profesor Jaime Gosálvez, catedrático de Genética del Departamento de Biología de la Universidad Autónoma de Madrid explica que “este estudio ha demostrado que la fertilidad en el varón puede verse mermada cuando se produce una fragmentación rápida de la molécula del ADN. Por tanto, en los procesos de reproducción asistida, para conseguir la gestación de un individuo normal, sería necesario que se transfiera la molécula de ADN de forma íntegra e intacta desde el espermatozoide al óvulo, y para evitar su deterioro debemos cuidar al máximo el tiempo que transcurre entre el momento de la eyaculación y la utilización del muestra para inseminación, dado que el ADN se degrada o fragmenta en poco tiempo”.

Es interesante resaltar que al igual que existen varones con un mayor o menor índice de fragmentación en su ADN, también se encuentran diferencias en la resistencia que el ADN presenta a ser degradado en el tiempo de manipulación. “Esto indica que existen muestras seminales procedentes de determinados varones que fragmentan su ADN de forma mucho más rápida que los procedentes de otros, por lo que es otra característica a tener en cuenta en el momento de entender la capacidad que tiene un varón para lograr un mayor éxito reproductivo. Ambas instituciones que colaboran en estos estudios son pioneras en este tipo de abordaje experimental para análisis de la calidad seminal en todo el mundo”, indica el doctor Gosálvez.

Los trabajos realizados por estos investigadores demuestran la trascendencia de la manipulación en el laboratorio de la muestra de semen sobre el resultado en el proceso de reproducción asistida. “Cuando se procesa una muestra de semen, los espermatozoides se ven sometidos a una situación de “estrés”, que se puede traducir en una rotura de la molécula de ADN. Así, se ha comprobado que el tiempo que trascurre entre la recogida de la muestra y la inseminación, debe ser mínimo, porque cuanto más tiempo transcurra, más probabilidades existen de que se produzca una rotura de la molécula de ADN, reduciéndose así, las posibilidades de fecundación”, indica la doctora Rocío Núñez, embrióloga y subdirectora de la Clínica Tambre.

Por tanto, hay indicaciones muy consistentes para considerar que el empleo de este método de diagnóstico de forma rutinaria, “evitaría un sinfín de tratamientos fallidos de FIV, puesto que tan sólo conociendo el estado de fragmentación de la cadena de ADN en el varón, se podría emplear como primera opción la técnica de ICSI para lograr un embarazo. De este modo se podrían reducir costes y tiempo a la pareja en su tratamiento de reproducción asistida”, apunta la doctora Núñez.

-Más controles, mayor tasa de fecundidad
Los expertos indican que ampliar el número de controles de la calidad espermática del varón antes de cada ciclo, aumentaría la probabilidad de embarazo con las técnicas de reproducción asistida. “Dado que la capacidad reproductora del espermatozoide no es igual en todo momento y que el único estudio que se le realiza al varón para conocer su calidad espermática se realiza al inicio del tratamiento, el resultado del mismo no siempre es válido para el momento que elije el especialista para realizar el proceso de inseminación o FIV”, añade el doctor Gosálvez. “Por ello, el porcentaje de fragmentación del ADN espermático puede variar entre distintos eyaculados en el tiempo. Por este motivo, realizar un único estudio de fragmentación de ADN en un varón no es útil, sino que habría que estudiar la dinámica de la fragmentación a lo largo del tiempo, y en distintos eyaculados. En este sentido sería conveniente estudiar distintas muestras de semen de un varón en tratamiento de reproducción, elegir la que menos porcentaje de ADN dañado tenga y la más longeva y, en su caso, congelarla, para se utilizada con posterioridad”

Por su parte, la doctora Núñez indica que “es necesario llevar a cabo estudios previos completos de la capacidad reproductora del varón y de la mujer previos al tratamiento de reproducción asistida. De este modo, conoceríamos el verdadero potencial de ambos y sus posibilidades de éxito, y en el caso de fallo, saber cuáles son las causas. Sólo así sabremos qué técnica es más adecuada a cada pareja y, en consecuencia se reducirá el tiempo y el coste económico de los procesos. Por ello, efectuar un solo seminograma de un paciente no es del todo adecuado, al igual que sería inviable pensar en realizar un solo control de nivel hormonal en una mujer”.

-Infertilidad masculina
Por regla general, en el estudio que se realiza al varón que se enfrenta a un tratamiento de reproducción asistida se analiza la movilidad, concentración y morfología de los espermatozoides. Sin embargo, se estima que el 15% de los varones estériles presentan un esperminograma normal pero pueden ser infértiles.

En términos generales, el 50% de los casos de infertilidad en la pareja son debidas a causas masculinas, las cuales pueden ser azoospermia (ausencia de espermatozoides en el semen del varón); oligozoospermia (pocos espermatozoides); astenozoospermia (baja movilidad de los espermatozoides) y teratozoospermia (alto porcentaje de espermatozoides). En algunos casos, puede que el varón incluso no sea capaz de eyacular (aspermia) o que se produzca una eyaculación retrógrada, que consiste en que el semen con los espermatozoides “refluye” hacia la vejiga, no existiendo eyaculación tras el orgasmo. Otros factores importantes son la presencia de anticuerpos antiesperma o infecciones. También cabe la posibilidad de que tanto el número como la movilidad y la morfología de los espermatozoides sean normales, pero éstos no sean capaces de fecundar por motivos que muchas veces se desconocen.

La casuística que afecta a la esterilidad es extensa y cada día nuestro modelo de hábitos sociales parece que incrementa la probabilidad de verse afectado por un episodio de esterilidad. “Por lo tanto, disponer de nuevas formas para entender el problema nos acercará día tras día a saber algo más una realidad parcialmente oculta y sobretodo ayudará a las parejas que se ven afectadas a conseguir uno de los deseos biológicamente más nobles que existen, el vernos perpetuados, en parte, en nuestros hijos”, concluye el doctor Gosálvez.

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