lunes, 22 de septiembre de 2008

La mayor parte de los alérgicos a ácaros debuta en otoño

La mayor parte de los alérgicos a ácaros debuta durante los meses de otoño. Ello se debe a que en esta época del año se dan las condiciones de humedad y temperatura que necesitan estos organismos para su proliferación en el ambiente. “Es característico que en estos meses los alérgicos a ácaros comiencen a manifestar los primeros síntomas de esta enfermedad, o bien éstos se presenten con más frecuencia que en verano o primavera”, explica el doctor Tomás Chivato, presidente de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC).
Por tanto, el otoño y el comienzo de las primeras lluvias determinan el aumento de la humedad ambiental, así como la puesta en marcha de las calefacciones - que provoca una menor ventilación de las viviendas por la llegada del frío-, todo lo cual produce que los ácaros mantengan su ciclo vital y, en consecuencia, esta situación agudice las manifestaciones alérgicas de esta enfermedad.

Según datos de la SEAIC, cerca de dos millones de personas en España podrían padecer alergia causada por ácaros. “Los estudios epidemiológicos llevados a cabo en España estiman una prevalencia de alérgicos en torno al 21-22% de la población general, y de ellos, un 25% de alérgicos afectados por alergia a ácaros, lo que arroja una prevalencia en torno al 5,1% de la población general, con amplias diferencias regionales, reflejo de las diferencias regionales del ecosistema acarino”, explica el doctor Ignacio Jáuregui, médico adjunto del Servicio de Alergia del Hospital de Basurto en Bilbao.

Por lo general, los primeros síntomas de la alergia a los ácaros -congestión nasal, estornudos, asma y enrojecimiento de la piel- suelen comenzar a durante los primeros cinco años de vida, aunque puede presentarse a cualquier edad. Según explica este especialista, “la predisposición genética es un condicionamiento fundamental para la susceptibilidad a padecer enfermedades alérgicas respiratorias, que, sin embargo, podrían no llegar a manifestarse, en ausencia de exposición a alérgenos ambientales como los ácaros. Está establecido que a mayor exposición alergénica en los primeros años de vida, existe más probabilidad de sensibilización y de desarrollo de asma alérgica, rinitis y dermatitis atópica”.

-Mayor prevalencia en las zonas costeras

Aunque los ácaros de polvo doméstico tienen una distribución global, hay amplias diferencias en el número de ácaros en las distintas localizaciones y estaciones.
La humedad decide el número de ácaros capaces de vivir en una casa, mientras que la temperatura decide el tiempo necesario para completar su ciclo vital. El desarrollo óptimo de los ácaros se produce a temperaturas de 20-25° con una humedad relativa de 75%. Por debajo del 65% de humedad relativa no se observan poblaciones viables, y por debajo del 45% los ácaros desaparecen del todo. “El clima de Canarias, con alta humedad ambiental y temperatura constante (25-28º) favorece el crecimiento de estos microorganismos. Igual ocurre en toda la zona costera, el norte, la cornisa cantábrica, Galicia y Levante”, añade el doctor Chivato.

Los porcentajes de sensibilización a ácaros entre los pacientes alérgicos varían por comunidades. Según el estudio Alergológica 2005, elaborado por la SEAIC, el 73% de pacientes con rinoconjuntivitis alérgica en Canarias son alérgicos a ácaros; seguido por el País Vasco (62%); Asturias (60%); Galicia (55%); Cataluña (48%); Baleares (50%); Valencia (44%) y región Sur (25-38%). En la zona centro, con un clima seco y mayores oscilaciones de temperatura, su supervivencia es más difícil y la prevalencia de alergia a ácaros más baja. Así, el porcentaje en Aragón y Castilla-La Mancha es del 7% y el 29% en Castilla-León para pacientes con rinitis y/o asma. Por otra parte, Alergológica 2005 también recoge que la alergia a ácaros afecta al 42% de los niños menores de 14 años afectos de rinitis y/o asma bronquial en España

-Atacar desde tres frentes
El polvo de casa es la fuente principal de alérgenos de interior. Éste se compone de materia inorgánica y orgánica, como fibras, restos vegetales, esporas de hongos, bacterias, pólenes, epitelios de mamíferos, proteínas de cucarachas y ácaros microscópicos- detalla el presidente de la SEAIC. Está establecido que los ácaros son los alérgenos más potentes del polvo doméstico, demostrado en la correlación entre la alergenicidad del polvo y su contenido en ácaros.

La lucha contra la alergia a ácaros se basa en tres pilares fundamentales. El principal, las medidas de control ambiental dirigidas, por un lado, a reducir las poblaciones de ácaros (disminuyendo la humedad relativa y la temperatura), y por otro lado, a aislar, eliminar, desnaturalizar o inactivar sus alérgenos. “Estas medidas de control ambiental constituyen hoy en día uno de los tres pilares fundamentales del manejo de la alergia a ácaros, sumado al tratamiento farmacológico y a la administración de inmunoterapia con extractos hiposensibilizantes (vacunas alergénicas)”, indica el doctor Jáuregui.

“Existen además unas recomendaciones que pueden contribuir a mejorar notablemente los resultados del tratamiento instaurado. - comenta el presidente – porque evitan el crecimiento de este tipo de ácaros: evitar la humedad en la vivienda y mantenerla limpia, de forma especial en el dormitorio del enfermo. Favorecer la luz solar, evitar peluches, moquetas, alfombras, y otros objetos que acumulan polvo. Usar aspiradoras de alta eficacia, lavar la ropa a alta temperatura, etc.”

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