sábado, 30 de agosto de 2008

El aceite de oliva puede reforzar el sistema inmunológico

Un grupo de científicos del área de Microbiología de la Universidad de Jaén, dirigidos por Gerardo Alvarez de Cienfuegos, ha descubierto el efecto protector del aceite de oliva en la prevención de infecciones producidas por microorganismos. La investigación destaca las ventajas del aceite de oliva frente a otros tipos de grasas cuando se trata de prevenir enfermedades en las que interviene el sistema inmune. Este proyecto ha sido subvencionado por la "Fundación Citoliva" y la Universidad de Jaén.

Estos investigadores ha demostrado que el aceite de oliva y el de pescado, rico en ácidos grasos omega-3, tienen la cualidad de prevenir la aparición de enfermedades cardiovasculares, pero sólo el primero de ellos evita la aparición del efecto inmunosupresor frente a las infecciones bacterianas, que caracteriza a las dietas ricas en lípidos de la serie omega-3.
Para ello administraron a diferentes grupos de ratones, dietas con aceite de oliva, de maíz y de pescado. Después le inocularon una bacteria patógena tanto para los ratones como para los humanos, listeria monocytogenes. A continuación compararon el tiempo de supervivencia de estos animales y determinaron los diferentes parámetros pertenecientes a los mecanismos de defensa.

Los resultados de esta investigación mostraron que los ratones que habían tomado aceite de oliva, a diferencia de los roedores del grupo que había sido alimentado con aceite de pescado, no presentaban una disminución importante en sus mecanismos de defensa frente a la infección bacteriana. Además, su tasa de mortalidad era mayor que los ratones alimentados con aceite de pescado, incluso muchos de los ratones alimentados con aceite de oliva sobrevivían a la infección.

También comprobaron si el efecto protector frente a infecciones podría mantenerse incluso en una situación de inmunosupresión, es decir, al aplicar determinados medicamentos para inhibir la actividad del sistema inmune. Para ello diseñaron un ensayo con un agente inmunosupresor. Posteriormente inocularon con la bacteria patógena y el resultado fue que los rastones alimentados con aceite de pescado morían muy rápidamente, mientras que los otros presentaban tiempo de supervivencia muy altos.

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