domingo, 23 de noviembre de 2014

La medicina integrativa mejora la calidad y la esperanza de vida de los enfermos de cáncer según la SESMI


Ante la necesidad de observar la enfermedad desde una perspectiva más amplia surgió la Medicina Integrativa (MI), un puente entre la medicina oficial y la medicina complementaria. La medicina oficial centra el tratamiento del cáncer en la destrucción de la célula cancerígena, pero en ese proceso no se trata ni se cuida el fortalecimiento del sistema inmunológico, la restauración del equilibrio de las funciones biológicas alteradas, ni las emociones del paciente, vitales para afrontar con éxito la enfermedad.

La MI actúa desde una visión más holística añadiendo a los tratamientos oficiales otros cuya eficacia ha quedado demostrada científicamente que potencian el sistema inmunitario -imprescindible en el control del cáncer- como la fitoterapia, la acupuntura, la medicina ortomolecular (enfocada a restituir la salud celular mediante el

uso de vitaminas, minerales, aminoácidos, coenzimas y probióticos), dietas adecuadas y personalizadas, además de la psicoterapia para tratar el distrés (estrés persistente no resuelto) de origen emocional como posible causa o agravante del proceso canceroso.
Según la Dra. Esther Ibáñez, médico con amplia experiencia en el uso de la MI en el centro médico Teryon, “en los pacientes oncológicos hemos podido comprobar una mejoría de su calidad de vida y una reducción de los efectos secundarios de la quimioterapia e incluso en algunos casos un aumento en la esperanza de vida”.

Uno de los aspectos que trata la MI es la fitoterapia. En este aspecto, la Dra. Ibañez añade que “hoy ya existen numerosos estudios científicos que avalan el uso de fórmulas compuestas por diversas plantas chinas en los tratamientos para el cáncer que ya se están utilizando, no sólo en China, sino en otros países como EUA, Canadá o Australia”. Aún así, remarca que “nos ocupamos de completar el tratamiento sin alterar jamás la estrategia oncológica establecida por la medicina oficial. Nuestro trabajo consiste en potenciar al máximo la capacidad del cuerpo para restaurar la salud”.

El Dr. Antonio Grau, con más de 20 años de experiencia en MI, añade que esta disciplina médica se centra en el estudio de las causas biológicas y psíquicas en que la enfermedad se origina, se desarrolla y se cronifica en cada enfermo. Por ello, se trata de un tratamiento personalizado.

¿Está implantada la oncología integrativa en España?
La oncología integrativa se aborda desde los centros de Medicina Integrativa
No existen hospitales públicos en España que cuenten con servicios de Medicina Integrativa. Actualmente, solo existe un hospital privado con servicio de medicina integrativa, el Hospital San Roque de Las Palmas de Gran Canaria dirigido por el Dr. Juan Carlos Durán. Este servicio cuenta con el apoyo del Dr. Pedro Lara, jefe de servicio de Oncología Radioterápica del Hospital Universitario de Gran Canaria Dr. Negrín, actual presidente de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica
España cuenta con clínicas y centros médicos privados que trabajan con Medicina Integrativa, en su mayoría concentrados en Madrid y Barcelona.
El Dr. Jose Francisco Tinao de Clinica de Medicina Integrativa (CMI) en Madrid ha fundado recientemente  la SOCIEDAD ESPAÑOLA DE SALUD Y MEDICINA INTEGRATIVA (SESMI) como instrumento de desarrollo científico de la Medicina Integrativa en España.
La Dra. Esther Ibáñez, de Centro Médico Teryon en Barcelona especializado en Oncología Integrativa, colabora como docente en el curso de Oncología Integrativa organizado por Mª Josep Sebastià, dirigido a profesionales sanitarios, en el que también participa como docente el Dr. Pere Gascón, jefe del servicio de oncología del Hospital Clínic de Barcelona.

*Nota de prensa remitida desde la SESMI( Sociedad Española de Salud y Medicina Integrativa)

Cataluña y Sanofi firmarán un acuerdo de riesgo compartido en tratamientos oncológicos

El consejero de Sanidad de la Generalitat de Cataluña, Boi Ruiz, ha anunciado la inminente firma de un acuerdo de riesgo compartido con el director general de la compañía farmacéutica Sanofi, Gustavo Pesquín, el cual tiene el objetivo de garantizar “el acceso de los pacientes a tratamientos oncológicos”.
Esta entente, que será establecida entre el Servicio Catalán de Salud (CatSalut) y el Instituto Catalán de Oncología (ICO), por un lado; y por este laboratorio, por el otro, demuestra “la apuesta inversora e investigadora de Sanofi en Cataluña”, manifestó el titular de la cartera sanitaria del Gobierno de esta comunidad autónoma.
En este sentido, Ruiz destacó la importancia de la colaboración entre la industria y los centros de investigación, para lo que puso de ejemplo a esta compañía farmacéutica, que “ha invertido 42 millones de euros en los últimos cinco años en el centro industrial de Riells i Viabrea (Gerona)”. En el mismo, mantiene trabajando en la actualidad a cerca de 230 personas.
Ahondando en el convenio que se va a firmar entre el Ejecutivo regional y Sanofi, el representante de la primera de las partes declaró que éste estará protagonizado por “el tratamiento de pacientes con cáncer colorrectal metastásico”. Por su parte, Pesquín sostuvo que es “importante” poner en valor la apuesta de la farmacéutica a la que representa “para encontrar soluciones que mejoren la salud y calidad de vida de las personas”.
Todo ello se traduce “en investigación de valor añadido para encontrar nuevos y mejores tratamientos, en inversiones importantes para poder disponer de los mejores centros industriales donde fabricar nuestros medicamentos y también en fomentar la colaboración con todos los agentes de la salud para garantizar el mejor sistema sanitario por los ciudadanos”, concluyó el miembro de este laboratorio.

Un estudio de la SEGO revela que sólo un 30% de las españolas toma ácido fólico ante un embarazo


El Dr. Txantón Martínez-Astorquiza Ortiz de Zárate, presidente de la Sección de Medicina Perinatal de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, SEGO, ha presentado un estudio científico que avala la importancia de la consulta preconcepcional; de una encuesta realizada con los ginecólogos, se desprende que antes de quedarse embarazadas, durante el embarazo y la lactancia, sólo un 30% de las españolas toma ácido fólico, suplementos vitamínicos y yodo; si se cumpliera esta medida, se podrían reducir en casi un 100% los defectos del tubo neural, otras malformaciones y retrasos mentales por falta de yodo.
21 SEGO IM-1Ante esta circunstancia, la SEGO se marcó como objetivo realizar una campaña de concienciación y divulgación de este conocimiento para llegar a las matronas, médicos de familia y especialistas, con el ánimo de alentar a las mujeres que deseen quedarse embarazadas a acudir a su obstetra para realizar la Visita Preconcepcional.
Cartilla Preconcepcional
Además, esta sociedad científica elaboró una Cartilla Preconcepcional, que es una novedad, en la que se le realizará una historia pormenorizada de los antecedentes médicos de la mujer y otros problemas de salud, así como hábitos nocivos como el tabaco y el alcohol. Esta Cartilla también será enviada al mayor número posible de profesionales de la salud, para que contribuyan a divulgarla y aumentar la captación de pacientes con ideas de gestación.
La SEGO recalca que “una cosa tan sencilla como tomar una pastilla al día, puede evitar malformaciones fetales y patologías del embarazo”. Por eso, insta a todas las mujeres a acudir a su ginecólogo antes de su embarazo y seguir sus instrucciones para la mejora de su salud y la de su bebé. Otro mensaje importante dirigido a las mujeres españolas es que se animen a intentar la gestación en edades tempranas, ya que sería deseable que no superaran los 35 años sin tener descendencia.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Los médicos proponen aumentar el gasto del Estado en sanidad y un reparto más justo entre CCAA



El comité ejecutivo de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) aprobó ayer un documento-propuesta sobre la financiación del Sistema Nacional de Salud (SNS) en el que se concluye que el presupuesto actual es insuficiente para garantizar el adecuado funcionamiento de los servicios sanitarios y se hace necesario, por tanto,   proceder a un nuevo modelo donde el Estado aporte más dinero para sanidad, lo reparta mejor entre las CCAA y éstas, a su vez, se comprometan a invertirlo en el sector y no a otros cometidos.

Se trata --junto a adicionales medidas de optimización del gasto-- de asegurar la sostenibilidad de la sanidad pública española, que si continúa siendo hoy uno de los estandartes de los que puede presumir nuestro país en el exterior, es únicamente gracias al empeño de los profesionales que trabajan en ella por mantener los niveles de calidad pese a los múltiples impedimentos que obstaculizan su labor diaria.

Los salarios de los facultativos, por ejemplo, se han reducido de media un 25% desde 2010, y la carga de trabajo es mayor, dado que sólo se ha repuesto el 10% de las vacantes por jubilación producidas por entonces.

Además, la penuria de medios es cada vez acusada, toda vez que el presupuesto público del Sistema Nacional de Salud (SNS) se ha reducido desde los 59.738 millones invertidos en 2010 a los 53.052 asignados para este año (-11%).

Las comunidades autónomas que más han recortado la partida sanitaria desde entonces Extremadura (22,89%) y La Rioja, mientras que en el polo opuesto se sitúan Cantabria (1,16%) y Madrid (2,67%). [En el caso de Galicia, la reducción llega al 12,34%, siendo superior a la de la media del país.]

Las diferencias observadas en lo anterior también se reflejan en el esfuerzo inversor que lleva a cabo cada comunidad, así como en el gasto por ciudadano. La discrecionalidad aquí es patente. Asturias y Canarias dedican el 38% de sus fondos a Sanidad [Galicia un 32, 3%], mientras que, en el otro extremo, Navarra apenas tienen que destinar el 23,2% de sus ingresos para asegurar un gasto sanitario per cápita significativamente superior a la media española (1.425 euros frente 1.180, respectivamente, en 2012).

Mención aparte merece el caso del País Vasco, donde el dinero invertido en sanidad supuso el pasado año el 33,59% de su presupuesto y el gasto per capita (1.607 euros) superó en más de 600 euros al de Comunidad Valenciana. 

En el conjunto del SNS

El SNS español presenta en su conjunto un gasto sanitario por ciudadano (en torno a 1.200 euros) y también en relación con el PIB (alrededor del 6%) que está por debajo de la media de la UE15, UE27 y OCDE.

Sucede además que España es uno de los países de la unión europea con menor porcentaje de inversión pública en sanidad (durante los últimos años ésta se ha venido reduciendo paulatinamente hasta suponer ahora en torno al 70% de la inversión total en sanidad, correspondiendo el resto al sector privado).

La infrafinanciación del SNS ha conducido a que las comunidades autónomas, que hacen efectivo el derecho a la asistencia sanitaria de los españoles a través de los respectivos servicios autonómicos de salud, acumulen hoy un déficit que, no es exagerado decir, en algunos casos pone en serio riesgo su viabilidad económica. Este déficit es resultado de la escasa dotación presupuestaria y también de un creciente gasto sanitario que tiene que ver con:

·         Una mayor expectativa de vida y consiguiente envejecimiento de la población.
·         El encarecimiento de la atención por las innovaciones terapéuticas y diagnósticas.
·         Ampliación del número y calidad de prestaciones.
·         Aumento de la población protegida por la llegada masiva de inmigrantes desde 2001 a 2010.
·         Crecimiento exponencial en los últimos años de los gastos en infraestructuras sanitarias sin la exigible planificación ni evaluación previa de su necesidad y viabilidad futura.
·         Escaso desarrollo de la prevención y la promoción de la salud, que se traduce en pobres resultados en cuanto a la modificación de hábitos y estilos de vida perjudiciales para las personas y también para las cuentas de la sanidad pública.


PROPUESTA DE UN NUEVO MODELO

En consecuencia, CESM apuesta por un nuevo modelo de financiación de la sanidad pública sobre la base de los siguientes 3 principios:

1.- El Estado debe invertir más dinero en la salud de los españoles

Como se ha comentado, el gasto sanitario en España no es sólo bajo en comparación con los países de nuestro nivel socioeconómico, sino que además ha tendido a reducirse porcentualmente (y de manera notoria) desde 2010, descargando sobre los ciudadanos el esfuerzo que el Estado se niega a hacer.

Esta situación debe revertirse para que no genere desigualdad en el acceso a los servicios sanitarios. Proponemos, en concreto, que la aportación pública suba al 7,5% como mínimo (porcentaje de PIB).

1.2.- Carácter finalista de los presupuestos destinados a Sanidad

Los presupuestos destinados a la sanidad han de tener un carácter finalista, garantizando que tanto los ingresos generados, como los ahorros que se generen por una mejor gestión de los recursos sanitarios, han de destinarse exclusivamente y en su totalidad a financiar la sanidad pública.

El actual modelo de financiación de las CCAA (en vigor desde 2009) permite a éstas decidir la proporción que dedican a Sanidad sin garantizar ninguna cantidad mínima, lo que contribuye a explicar la gran disparidad en el gasto público por ciudadano.

1.3.- Por personas, no por territorios

El reparto de la tarta presupuestaria estatal debe hacerse, básicamente, teniendo en cuenta el número de habitantes de cada comunidad autónoma, con una variación de hasta el 5% en función de circunstancias como la dispersión geográfica de la población, su grado de envejecimiento (asociado directamente a una mayor demanda de atención sanitaria) o el mayor coste que entraña la insularidad.

Esos objetivos son fácilmente cuantificables y ya se contemplaban en el modelo seguido entre 2002 y 2009. Cosa distinta es que las variables a que atienden no se actualizaran de año en año y que las CCAA, descontentas, aprobaran un cambio que a la postre ha demostrado estar sujeto a consideraciones menos concretas y en buena medida aleatorias.

El objetivo es, pues, recuperar tales planteamientos, o lo que es lo mismo: corregir las descompensaciones a que conduce el actual modelo de reparto, en el que tiene un peso significativo el componente abstracto (y por tanto poco cuantificable) de financiación  por territorios.

OPTIMIZAR EL GASTO

Además de incrementar la financiación pública y repartirla con criterios más equitativos, la sostenibilidad del SNS español requiere gastar mejor, racionalizar la organización de la asistencia e introducir nuevos mecanismos de regulación de la demanda. Sólo la combinación de ambas medidas –más dinero y sabiduría a la hora de administrarlo- permitirá que la sanidad pública siga siendo viable en el futuro.

Para optimizar el gasto, el informe de CESM propone una batería de medidas, como es la necesidad de llegar a un pacto de Estado (“para sacar la sanidad de la batalla partidista para afrontar sus fundamentos presupuestarios desde posiciones próximas al sentido común de los ciudadanos”), dar mayor participación a los profesionales en la gestión de los servicios sanitarios y moderar tanto la demanda de atención (para lo que se propone una cartera común de prestaciones en todo el SNS) como el gasto farmacéutico.

Otras medidas contempladas son mayor trasparencia en la gestión, centralización de compras, creación de una agencia de evaluación tecnológica encargada de planificar el uso y adquisición de instrumental técnico, dar una respuesta más eficaz a la atención que merecen los pacientes crónicos y la potenciar el sector de atención primaria.

Sobre esta última cuestión, a la que el trabajo de CESM concede especial importancia, se recuerda que pese a ser la puerta de entrada al sistema y más del 85% de la demanda sanitaria podría resolverse en su seno, resulta que la Atención Primaria recibe sólo el 14-15% del presupuesto del SNS, mientras que a los servicios hospitalarios y especializados se dedica el 60-61%.

La organización sindical pide revertir el actual estado de “marginación” del primer eslabón asistencial. Para ello, propone que el sector reciba como mínimo un 25% de presupuesto sanitario público, que se incrementen las plantillas y se le dote de los medios técnicos necesarios para la realización de pruebas diagnósticas y actuaciones terapéuticas que eviten o moderen la derivación de pacientes al nivel hospitalario, donde el gasto es considerablemente mayor.

Andalucía implanta la Historia Clínica Digital en Movilidad para mejorar la asistencia urgente extrahospitalaria

Andalucía implanta la Historia Clínica Digital en Movilidad para mejorar la asistencia urgente extrahospitalaria

Andalucía es la primera comunidad autónoma que cuenta con Historia Clínica Digital en Movilidad en sus dispositivos de cuidados críticos y urgencias y uvis móviles para mejorar la asistencia urgente extrahospitalaria, según ha afirmado hoy la consejera de Igualdad, Salud y Políticas Sociales, María José Sánchez Rubio, durante la celebración del acto que conmemora el XX aniversario de la Empresa Pública de Emergencias Sanitarias (EPES 061).
Para ello, la Junta ha incorporado un sistema de comunicación innovador que permite, mediante el uso de tabletas digitales, la recogida de toda la información clínica de las personas asistidas fuera de los centros sanitarios, bien en domicilio o en la vía pública, y su integración con el sistema informático Diraya, que da soporte a la historia única de salud de la sanidad pública andaluza.
Con este sistema, no sólo se facilita y agiliza el trabajo a profesionales sanitarios, que con simplemente introducir la tarjeta sanitaria de la persona atendida tienen acceso a todo su historial médico, sino que también facilita el registro on line de la información de la asistencia en el lugar del asistencia urgente, con envío telemático de los registros electromédicos y archivo de los tiempos asociados a cada fase de la atención sanitaria para su posterior evaluación y análisis de la calidad del servicio. La transmisión de forma rápida y automática de esta información a las urgencias de los hospitales durante la atención extrahospitalaria mejora, por tanto, la coordinación asistencial y acorta los tiempos de respuesta. Al mismo tiempo, incrementa la seguridad en la transmisión de la información clínica sobre pacientes en situaciones de urgencias y emergencias, donde los tiempos y la rapidez pueden llevar a confusiones en la comunicación verbal.
Igualmente, el sistema incorpora un módulo especial para la atención de múltiples víctimas en situaciones de catástrofe, en las que lo fundamental para los equipos sanitarios que intervienen en la asistencia de los heridos no es su identificación personal inmediata, sino la clasificación de la gravedad de cada uno de ellos para realizar el traslado a un centro sanitario a la mayor brevedad posible.
Este proyecto, para cuya puesta en marcha se han adquirido 213 tabletas digitales y ha sido necesario un programa formativo en las ocho provincias andaluzas, ha contado con una financiación de 1.522.946 euros, procedentes de Fondos Europeos de Desarrollo Regional.  Actualmente, todos los equipos de emergencias del 061 funcionan con estos dispositivos, así como gran parte de los dispositivos de cuidados críticos y urgencias del Servicio Andaluz de Salud. Son ya más de 120.000 historias clínicas digitales en movilidad las registradas hasta la actualidad.

Possibilities for personalised vaccines revealed at ESMO Symposium

The possibilities for personalised vaccines in all types of cancer are revealed today in a lecture from Dr Harpreet Singh at the ESMO Symposium on Immuno-Oncology 2014 in Geneva, Switzerland.
“One of the biggest hurdles in cancer immunotherapy is the discovery of appropriate cancer targets that can be recognised by T-cells,” said Singh, who is scientific coordinator of the EU-funded GAPVAC phase I trial which is testing personalised vaccines in glioblastoma, the most common and aggressive brain cancer. “In the GAPVAC trial we will treat glioblastoma patients with vaccines that are ideal for each patient because they contain personalised antigens.”
For all patients in the GAPVAC study, researchers will identify genes expressed in the tumour, peptides presented on the human leukocyte antigen (HLA) receptor (i.e. peptides which will be seen by T-cells), cancer specific mutations, and the ability of the immune system to mount a response to certain antigens. Based on this information, two vaccines, called actively personalised vaccines (APVACs), will be constructed and administered following conventional surgery.
The first vaccine will be prepared from a warehouse of 72 targets previously identified by the researchers as relevant for treatment in glioblastoma. These peptides have been manufactured and put on the shelf ready to be vaccinated in patients. Patients will be given a cocktail of the peptides they express and which their immune system can mount a response to.
Singh said: “A patient may express 20 of these 72 targets on their tumour, for example. If we find that the patient’s immune system can mount responses to 5 of the 20 targets, we mix the 5 peptides and give them to the patient. We mix the peptides off the shelf but the cocktail is changed for each patient because it is matched to their biomarkers.”
The second vaccine is synthesised de novo based on a mutated peptide expressed in the tumour of the patient. Singh said: “That peptide is not in our warehouse because it just occurs in this one single patient. The patient receives APVAC-1 and APVAC-2 in a highly personalised fashion in a way that I think has never been done for any patient.”
He added: “GAPVAC has two major goals. One is to show that personalised vaccines are feasible, since this is one of the most complicated trials ever done in cancer immunotherapy. The second is to show that we can mount far better biological responses in these patients compared to vaccination with non-personalised antigens.”
Singh’s previous research has shown that vaccination with non-personalised antigens leads to better disease control and longer overall survival in phase I and phase II clinical studies in patients with renal cell cancer.2
Singh said: “For the non-personalised vaccines we used off-the-shelf peptide targets that were shared by many patients with a particular cancer. Using this approach we have successfully vaccinated patients with renal cell cancer, colorectal cancer and glioblastoma.”
He added: “During this research we identified other targets that appeared in very few patients or even, in extreme cases, in a single patient. Often these rarer peptides are of better quality, meaning they are more specifically seen in cancer cells and occur at higher levels. This led us to start developing personalised cancer vaccines which contain the ideal set of targets for one particular patient. We hope they will be even more effective than the off-the-shelf vaccines.”
Singh continued: “A very simple example from something established is trastuzumab in breast cancer. Trastuzumab was originally given to every breast cancer patient and the efficacy was just seen in a subset. Now only about 20% of breast cancer patients receive trastuzumab and the personalised aspect is just based on the low abundance of Her2, the target.”

Singh believes that personalised vaccines hold promise for all types of cancer, and that personalisation could also be applied to adoptive cell therapy.

Immune checkpoint inhibitors may work in brain cancers

New evidence that immune checkpoint inhibitors may work in glioblastoma and brain metastases was presented today by Dr Anna Sophie Berghoff at the ESMO Symposium on Immuno-Oncology 2014 in Geneva, Switzerland.
The novel research shows that brain metastases have dense concentrations of tumour infiltrating lymphocytes, providing an immunoactive environment. Moreover, both primary and secondary brain cancers often exhibit high expression of the immunosuppressive factor programmed cell death ligand 1 (PDL1), which can be inhibited by new treatments, thus activating the immune system.
Berghoff, resident at the Department of Medicine I, Comprehensive Cancer Centre–CNS Tumours Unit, Medical University of Vienna, Austria, said: “Patients with glioblastoma and brain metastases have very few treatment options and usually die within a short period of time.”
Immune checkpoint inhibitors are a new group of cancer treatments that work by boosting the patient’s immune response to the tumour. The immune system operates differently in the brain in comparison to other organs. “Our study was designed to find out whether the immune system is activated and working in brain tumours, which would provide the foundation for immune checkpoint inhibitors to work,” Berghoff explained.
The study included 117 patients with glioblastoma and 116 patients with brain metastases. Using immunohistochemistry the researchers looked for the presence of T-cells --also called tumour infiltrating lymphocytes-- in the tumours and whether they were accentuated in different areas of the tumour. T-cells are the main effector cells of the immune response and can be boosted by immune checkpoint inhibitors. They also looked for PDL1 --an immunosuppressive protein that influences responses to immune checkpoint inhibitors.
The researchers found that patients with glioblastoma had fewer T-cells, and therefore less activation of the immune system, than patients with brain metastases who had high concentrations of T-cells. They also found that PDL1 was common in both glioblastoma and brain metastases, with glioblastoma showing particularly high PDL1 positivity.
Berghoff said: “We saw that these brain tumour types have a different interaction with the immune system. The glioblastoma actively suppresses the immune system and there is little immune response. In contrast the brain metastases do a little less suppression of the immune system and there are a lot more tumour infiltrating lymphocytes.”
Berghoff said the findings demonstrate that the immune system interacts with glioblastoma and brain metastases, which is evidence that immune checkpoint inhibitors may work: “We have arguments for conducting clinical studies with immune checkpoint inhibitors in patients with glioblastoma and brain metastases. In both tumour types we commonly see high expression of PDL1, an immunosuppressive factor which can be inhibited with new treatments. By inhibiting the suppression you can activate the immune system which in theory would work in brain cancers.”
She continued: “We know that immune checkpoint inhibitors are more effective in immunoactive microenvironments. In brain metastases we see dense infiltration with T-cells which provides a good background for immune checkpoint inhibitors.”
Small preliminary studies have shown efficacy of immune checkpoint inhibitors in melanoma brain metastases. However, melanoma is only the third most common brain metastases, the most common being non-small-cell lung cancer. Immune checkpoint inhibitors are active in extracranial metastasised lung cancer but it is unknown whether this holds true for patients with brain metastases. Data on immune checkpoint inhibitors in glioblastoma exists only in mice.
Berghoff said: “Our study shows that T-cells and PDL1 expression are present in glioblastoma and brain metastases. This means that the targets for novel drugs that activate the immune system against cancer cells are present and brain tumours may be effectively treatable with such drugs.”
She concluded: “Our data strongly support the launch of clinical trials with immune checkpoint inhibitors, especially the ones targeting the PD1/PDL1 axis, in patients with glioblastoma and brain metastases. Indeed, some early studies are being designed and started at the moment. In addition, profiling of other immune checkpoint molecules and modes of immune escape in brain tumours need to be identified to prepare for the development of next generation immunomodulators.”
Commenting on the implications of the findings for patients with glioblastoma and brain metastases, Professor Martin J. van den Bent, of the Neuro-Oncology Unit, Erasmus Medical Centre, Rotterdam, the Netherlands, said: “The investigators found different immune reactions to the malignant process in the brain that were related to the type of cancer. It is quite interesting that the immune system does play a role in brain metastases as well. The findings indicate that therapeutic interventions for brain cancers that use the immune system should be explored.
Van den Bent noted that brain metastases are not a homogenous group but vary depending on the primary tumour. He said: “I would guess that the type of immune reaction to brain metastases will differ between the various tumour types. We know that the mechanism with which metastases arise can be completely different between the various diseases.”

“The debate on the penetration through the intact blood brain barrier and how significant that is for treatment effectiveness is still on the table,” continued van den Bent. “But the general understanding is that any therapy that